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Crioterapia de cuerpo entero en la cámara de frío para la artritis reumatoide

La crioterapia en todo el cuerpo está instaurándose en el tratamiento de la artritis reumatoide. Los resultados del tratamiento se demuestran en una serie de ensayos clínicos (8, 9, 21, 34, 38, 46, 75).

Como ya se ha mencionado antes, los procesos patológicos en esta enfermedad autoinmune aparecen principalmente en las articulaciones (inflamación de la membrana que recubre la cápsula articular, destrucción de las estructuras de cartílago y hueso). Aunque últimamente se han podido adoptar nuevos principios en la terapia de esta enfermedad (bloqueo del TNF-α), el tratamiento todavía requiere un procedimiento complejo, ya que la artritis reumatoide es en el fondo una enfermedad sistémica que debilita todo el organismo. Así pues, el tratamiento medicamentoso o quirúrgico o, en su caso, la cinesiterapia, la terapia física (aplicaciones de calor o frío) y también la atención psicológica deben vincularse a las estrategias de afrontamiento personal de los pacientes y coordinarse entre sí. Existe una excelente y extensa bibliografía sobre este tema publicada por las organizaciones de autoayuda correspondientes. 

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica progresiva cuya curación aún no es posible a pesar de todos los avances terapéuticos. Por lo tanto, el objetivo del tratamiento es conseguir una disminución en la intensidad de la enfermedad para detener o retrasar su progresión.

La crioterapia de cuerpo entero debe entenderse en este contexto como una fisioterapia aditiva que puede ayudar a lograr el objetivo del tratamiento si se aplica consecuentemente. En principio no pretende sustituir otras tratamientos probados, aunque, como han demostrado la experiencia y los estudios, a menudo permite reducir el consumo de medicamentos. 

La crioterapia de cuerpo entero debería aplicarse en el marco de un tratamiento clínico (con ingreso en un centro) con sesiones dos veces al día, o tres en procesos gran actividad, durante un período óptimo de entre dos y tres semanas y realizando evaluaciones médicas del progreso del tratamiento a intervalos de dos o tres días. No obstante, como demostró en una investigación la Dra. Bianka Benkenstein, un promedio de 10 a 15 sesiones de exposición al frío son suficientes para, incluso con un alto grado de actividad inflamatoria de la enfermedad, proporcionar un alivio del cuadro sintomático en términos de una reducción del dolor y de las restricciones de movimiento. La manifestación clínica se reduce y el proceso de la actividad inflamatoria se revierte (8).

En ningún caso debe renunciarse a actividades terapéuticas de movimiento durante la crioterapia. El ejercicio mejora la distribución del líquido sinovial de las articulaciones y, por lo tanto, el suministro de nutrientes del cartílago articular. Por otra parte, contrarresta así la atrofia muscular causada por inactividad, la cual de lo contrario causaría daños secundarios, por ejemplo en el esqueleto.

Con base en estudios del ámbito de los tratamientos clínicos agudos, la rehabilitación y las curas terapéuticas, puede decirse que la crioterapia de cuerpo entero permite obtener los siguientes progresos:

  • Mejora del estado de salud.
  • Reducción y supresión del dolor, así como disminución de otros signos de inflamación, tales como hinchazón y calentamiento.
  • Mejora de la movilidad general y de la función de las articulaciones en hasta un 60 % de los pacientes.
  • Reducción de los medicamentos (corticoides y antiinflamatorios ) entre un 35 % y un 40 % de los pacientes.

Los efectos de la terapia siguen siendo detectables durante un periodo de entre tres y seis meses tras su finalización.

El alivio del dolor puede mantenerse aumentando la duración de la serie de sesiones del tratamiento (8). La mejora en la movilidad de las articulaciones muestra un efecto a largo plazo (34).