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Crioterapia de cuerpo entero en la cámara de frío para la artrosis / osteoartritis

Las artrosis, enfermedades reumáticas degenerativas de las articulaciones, se han convertido junto con las enfermedades reumáticas inflamatorias de las articulaciones en una de las principales áreas de indicaciones de la crioterapia de cuerpo entero. Esto se debe a varias razones. La artrosis es una enfermedad muy común, especialmente en una edad avanzada. Actualmente no es posible ofrecer un tratamiento basado en la causa propiamente dicho, por lo que también en este caso se está intensificando la búsqueda de tratamientos sintomáticos eficaces. Finalmente, la crioterapia de cuerpo entero ha dado buen resultado gracias a su efecto sistémico. Esto es significativo en varios aspectos: rara vez la artrosis afecta solo a una articulación, sino que por lo general se resienten varias articulaciones (grandes y pequeñas). En contraste con las terapias locales, la crioterapia de cuerpo entero tiene la ventaja de que influye simultáneamente en todos los focos artrósicos. Además, gracias a los múltiples componentes del espectro de efectos que produce, hace que retrocedan también varios factores clínicos de la artrosis. Otro criterio que la avala es que su efecto terapéutico (en relación con el dolor y la inflamación) se prolonga a menudo durante varios meses o más. 

A diferencia de la artritis reumatoide, la cual, como hemos visto, en la patogénesis afecta principalmente la membrana interior de la cápsula articular mientras que el cartílago articular solo se ve afectado como consecuencia, la artrosis se desarrolla principalmente en el cartílago articular. Comienza con grietas microscópicas en el cartílago que aumentan gradualmente. El cartílago se va raspando y se crean desechos que se desplazan libremente por la articulación. Incluso pueden llegar a desprenderse o arrancarse estructuras del tejido y pequeños pedazos de cartílago. Las células del tejido del cartílago dañado liberan sustancias inflamatorias. La piel interior de la cápsula se inflama, con lo que el cartílago sigue sufriendo daños retroactivamente.

La aparición de este desgaste se ve favorecida por varios factores. Estos incluyen la disminución del contenido de agua del cartílago y de su elasticidad, el adelgazamiento de la capa, así como limitaciones en el suministro y la eliminación con la edad. Disminuye la capacidad para amortiguar choques. El exceso de peso permanente también desarrolla un papel especial para las articulaciones de carga, como las de la cadera y la rodilla, lo que se traduce en un aumento de la presión del cartílago con subsiguientes trastornos nutricionales. El tejido del cartílago no tiene suministro de sangre propio, de modo que debe recibir los nutrientes y el oxígeno del líquido sinovial, el cual se forma en la membrana interior de la cápsula articular. Para que tenga lugar este proceso, el tejido del cartílago debe contar con un índice de presión óptimo cuyo trastorno permanente conduce a un estado crónico de falta de suministro del tejido.

Sin embargo, existen otros factores que se considera que favorecen en gran medida la enfermedad, tales como las influencias hormonales (artrosis de las articulaciones de los dedos en las mujeres después de la menopausia) o el deterioro parcial y crónico de funciones de las articulaciones causado por malas posturas, esfuerzos repetitivos e insuficientes movimientos articulares.

En una etapa avanzada, especialmente si la artrosis se ha activado por procesos inflamatorios, la articulación se hincha y se calienta significativamente.

El desarrollo de la artrosis se ve a veces acompañado por dolor severo causado por:

- El aumento de la presión en las superficies articulares del hueso implicado.

- La inflamación de la membrana interior de la cápsula articular.

- El estiramiento de la cápsula de la articulación a través del derrame articular.

- Una irritación crónica de las estructuras de los tejidos periarticulares (ligamentos y tendones, pero también la musculatura).

El dolor aparece sobre todo durante y después del ejercicio y disminuye en reposo y por la noche. Más adelante, sin embargo, surge también un dolor en reposo que deriva en limitaciones del movimiento.

La tendencia de autocuración de la artrosis es muy limitada. No obstante, en la fase final de la enfermedad y como consecuencia del proceso de inflamación crónica y del daño sufrido en los huesos, puede activarse una "reparación de los tejidos conjuntivos" que conduce a la sustitución parcial del cartílago perdido y, con ello, a la reducción de los síntomas y la mejora de la funcionalidad.

En general, puede aplicarse la crioterapia de cuerpo entero a todas las etapas de la enfermedad. Sin embargo, siempre que sea posible debe iniciarse en la fase temprana, en la que el cartílago, aunque limitado, sigue manteniendo su funcionalidad.

Los principios terapéuticos de la aplicación de frío en  todo el cuerpo son reconocibles a partir del mecanismo de formación de la artrosis descrito anteriormente. Estos son:

- La aparición de dolor.

- El proceso inflamatorio. 

- La alteración funcional de los grupos musculares cercanos a las articulaciones.

 Aunque el dolor de la artrosis depende de varios factores nocivos, las sesiones de frío de cuerpo entero permiten combatir este dolor eficazmente y abrir el bloqueo provocado en las articulaciones. Esto mejora las condiciones para continuar con una cinesiterapia pasiva y activa, aunque el paciente debe procurar que la ausencia de dolor lograda de manera relativamente rápida y sin medicamentos no le anime a realizar ejercicios que produzcan tensiones (por presión) excesivas. Es importante encontrar, con la ayuda de un terapeuta, un punto medio razonable de actividad para mejorar el suministro de nutrientes del cartílago mediante la normalización de la presión de la articulación. Además, el aumento de la amplitud de movimiento estimula el suministro de las células del cartílago.

Parecido a como sucede con el nivel de presión, también es necesario un cierto grado de viscosidad del líquido sinovial para mantener el equilibrio metabólico del cartílago articular. A este respecto, la crioterapia de cuerpo entero presenta una ventaja en comparación con la aplicación local de frío convencional. Al ser una terapia breve que solamente toca tangencialmente o durante corto tiempo las capas de tejido más profundas y, por lo tanto, el espacio interior de la articulación, esta no afecta adversamente a las propiedades de fluidez del líquido sinovial.

Como ocurre con el dolor, el frío aplicado a todo el cuerpo reduce eficazmente el calentamiento y la hinchazón, ambos signos de inflamación. Esto significa que el proceso inflamatorio es considerado terapéuticamente en toda su complejidad.

Una gran parte de las molestias de la artrosis es debida a que el proceso de la enfermedad afecta a los músculos y al tejido conjuntivo. Es por ello que, por ejemplo, la carga indebida de las articulaciones enfermas causada por el dolor no solo deriva en cambios en la propiocepción en las mismas articulaciones, sino también en los tendones y los grupos de músculos periarticulares. No obstante, es indispensable recibir información nerviosa regular desde estas áreas para el correcto funcionamiento de las contracciones musculares en general y para el sentido del equilibrio. Como resultado de los impulsos aferentes perturbados, se producen trastornos de coordinación junto con inestabilidad a la hora de andar.

 

Los procesos articulares destructivos causan un aumento de la liberación de sustancias inflamatorias y fomentadoras del dolor o mediadores, especialmente las prostaglandinas, la bradiquinina y la serotonina, así como una activación o sensibilización de los nociceptores. Por otra parte, el sistema nervioso autónomo provoca una "situación reflexógena simpaticotónica" causante de trastornos circulatorios en el tejido muscular y conjuntivo afectado. Como resultado, aparecen tensiones musculares de defensa así como un acortamiento de estos tejidos.

En el capítulo 3 se describió cómo puede intervenir en estos procesos patológicos la crioterapia de cuerpo entero mediante la influencia en los mecanismos periféricos y centrales de control y protección. Por tanto, no es necesario repetir este contexto para los procesos artrósicos. La figura 4.6 muestra un resumen de los principios terapéuticos del frío aplicado a al cuerpo entero.

Fig. 4.6 Components of osteoarthritis and effects of whole body cryotherapy

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La experiencia clínica y también algunos estudios demuestran que es posible obtener buenos resultados terapéuticos con apenas entre 12 y 15 exposiciones en la cámara de frío (86). No obstante, en aras de conseguir un efecto a largo plazo, una serie de crioterapia debe comprender aproximadamente entre 20 y 25 sesiones. Dependiendo de la severidad de la enfermedad se recomienda repetir de terapia en intervalos de entre seis meses y un año. Otra aplicación útil de la crioterapia de cuerpo entero es su empleo preoperatorio y postoperatorio, por ejemplo, si se han colocado prótesis en articulaciones artríticas.

La crioterapia de cuerpo entero no sustituye por completo otros tratamientos para la artrosis de eficacia probada. Siempre debe formar parte de un concepto terapéutico global (terapia con medicamentos, cinesiterapia directamente posterior a las sesiones de frío, técnicas de detonificación muscular, tratamiento quirúrgico).

 

Al igual que con las enfermedades reumáticas inflamatorias de las articulaciones, también en el caso de la artrosis puede considerarse con el médico reducir o suspender (temporalmente) el tratamiento medicamentoso si se obtienen éxitos terapéuticos con la crioterapia.