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Crioterapia de cuerpo entero en la cámara de frío para el asma bronquial

Los asmáticos a menudo describen la estancia en la cámara de frío como extremadamente beneficiosa. En algunas ocasiones, incluso se inclinan a considerar que la crioterapia de cuerpo entero podría ser un sustituto completo de su tratamiento para el asma. En este contexto cabe tener cuidado, sobre todo porque la crioterapia de cuerpo entero puede conducir a un leve estrechamiento de los bronquios (ramas de las vías respiratorias en los pulmones) (74). Hay que tener en cuenta este riesgo. Lo que ya se ha recalcado en relación con la crioterapia de cuerpo entero aplicada a otras enfermedades, es ostensiblemente cierto para el asma bronquial: no sustituye otras terapias, sino que es una terapia complementaria que, en condiciones particularmente favorables, puede permitir reducir la medicación. Para ello deben cumplirse por lo menos dos requisitos previos:

1. El tratamiento anterior ha derivado en un estado estable. 

2. El paciente cuenta con una buena resistencia física y mental.

Ambos deben ser evaluados por un médico. 

La crioterapia debe comenzar de manera casi imperceptible, incrementando la duración de las sesiones en la cámara de frío a un tiempo de entre uno y tres minutos solo a partir del segundo o tercer día. Durante la primera aplicación, el médico debe estar presente ya que los patrones de reacción al frío pueden ser muy diferentes en cada paciente.

El efecto positivo de la crioterapia de cuerpo entero en el asma bronquial (mejora del estado de ánimo, aumento del rendimiento) radica en su amplio espectro de actividad. Por lo general, tiene un efecto estimulante en la respiración. En las pruebas para medir el flujo respiratorio se observa un aumento de los valores justo después de la exposición al frío. Asimismo, tiene lugar un efecto de ensanchamiento bronquial a corto plazo (16). Los músculos respiratorios se destonifican y  el rendimiento físico general mejora. Además, cabe esperar un efecto inhibidor de los procesos inflamatorios en la mucosa bronquial. 

Otro tipo de asma bronquial es el "asma por frío", una forma de asma donde el frío puede desencadenar un espasmo de los bronquios. 

El Prof. Dr. W. Menger llevó a cabo un interesante experimento sobre el efecto del frío en pacientes con una disposición frío-asmática y publicó los resultados en el libro Klimatherapie an Nord- und Ostsee (traducción no oficial: Climatoterapia en el mar del Norte y el mar Báltico (45), en el que escribe: 

“Algunos análisis han revelado una reacción que hay que destacar: después de un breve paseo de invierno (con ropa de protección adecuada al clima), la mitad de los jóvenes asmáticos sufrieron un broncoespasmo causado por el frío. El espasmo se neutralizó aplicando frío extremo sobre la piel (con traje de baño) [...]. El frío actuó sobre la piel desnuda y el sistema nervioso inconsciente (vegetativo) como una inhalación antiespasmódica o un espray.”

Los datos de los análisis correspondientes (flujo respiratorio) son: de 28 asmáticos, después del paseo de invierno se detectó un estrechamiento de las vías respiratorias en 12 de ellos. Después de la exposición de todo el cuerpo al frío, en 9 de ellos los resultados mejoraron hasta alcanzar de nuevo el valor inicial. 

El mecanismo de acción subyacente a este resultado no está claro. Se puede suponer que los efectos del frío que se activan en el asma bronquial descritos anteriormente, también lo hacen en el caso de esta forma especial de asma mediante procesos nervioso-reflectivos. El asma por frío, por lo tanto, no debe considerarse como una contraindicación para la crioterapia de cuerpo entero. Al contrario, parece posible activar reacciones mediante la piel que pueden contribuir a una mejor tolerancia al frío del sistema bronquial.