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Crioterapia de cuerpo entero en la cámara de frío para la espondilitis anquilosante (enfermedad de Bekhterev)

Me había propuesto sinceramente no incluir ningún caso individual en este libro. Pero sucumbí a la tentación y me gustaría describir muy brevemente, y sin exponer los hallazgos clínicos, el caso de un hombre con espondilitis anquilosante que se trató en el balneario de Bad Häring con crioterapia de cuerpo entero. A lo largo de los años, la enfermedad lo había deprimido realmente. Cuando lo conocí por primera vez y le pregunté acerca del objetivo de la terapia, me sorprendió la sencillez de su respuesta: "Quiero volver a poder encender y apagar la luz de casa, hace mucho tiempo que no llego al interruptor". El paciente superó este objetivo después de unos días de sesiones de frío intenso. Cuando volví a encontrarlo en la primavera del año siguiente, me dijo con orgullo que dos curas de tres semanas de sesiones de crioterapia le habían sentado tan bien que el invierno pasado pudo volver a ponerse sus queridos esquís por primera vez en muchos años para, nada más y nada menos que hacer un recorrido de más de 150 kilómetros.

Por supuesto, la crioterapia de cuerpo entero no tiene tal éxito en todos los casos, pero por regla general se logra una mejora significativa.

Como en el caso de la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante es una enfermedad reumática inflamatoria de mediación inmunitaria que afecta el movimiento. Es característica de esta enfermedad la osificación con curvatura de la columna, aunque puede afectar también a las articulaciones fuera de la columna vertebral, principalmente en las extremidades inferiores, y los órganos internos. El proceso inflamatorio provoca dolor, rigidez y limitación de la función articular. El dolor severo puede llegar a causar inflamaciones en los tendones.

En la actualidad, la espondilitis anquilosante tampoco puede tratarse aún atendiendo a sus causas. Por este motivo, resultan más importantes otros tratamientos para inhibir el dolor y la inflamación. Además de la terapia medicamentosa, los principales tratamientos son la fisioterapia, la terapia física y, si es necesario, la radioterapia. La crioterapia de cuerpo entero se ha convertido en una parte integral del tratamiento para determinadas condiciones. Su efecto está suficientemente demostrado.

El procedimiento terapéutico es el mismo que el descrito para la artritis reumatoide. Con un tratamiento consecuente suele ser posible obtener un retroceso del proceso inflamatorio, un alivio o eliminación del dolor, una reducción de los medicamentos y una mejora moderada de la movilidad de las articulaciones. En este caso también puede presuponerse que los efectos de una serie de sesiones de crioterapia son perceptibles hasta dos meses después del tratamiento, o incluso hasta medio año después en ocasiones (9, 34, 38, 71, 76).

La crioterapia de cuerpo entero está especialmente indicada cuando, como ocurre en el caso de la espondilitis anquilosante, la enfermedad aparece asociada con una psoriasis o una inflamación crónica intestinal (enfermedad de Crohn), consideradas también como enfermedades autoinmunes (véase también la siguiente sección y la sección 4.10).